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Rehabilitación integral

Cubiertas

Impermeabilización, aislamiento y renovación completa de tejados.

El servicio

Rehabilitación integral de cubiertas

Las cubiertas son una parte clave del edificio y requieren soluciones seguras y duraderas. Una cubierta en mal estado acaba en filtraciones, humedades en las últimas plantas y pérdida de energía por toda la envolvente.

  • Inspección técnica previa.
  • Retirada de materiales deteriorados o con amianto.
  • Impermeabilización completa.
  • Aislamiento térmico eficiente.
  • Sustitución o renovación de elementos deteriorados.
  • Acabados resistentes y duraderos.
Rehabilitación de la cubierta de un edificio
Por dónde entra

Por dónde entra el agua de verdad

Casi nunca entra por el centro de la cubierta. Entra por los encuentros, que es donde el sistema deja de ser continuo. Por eso una cubierta puede tener la lámina en buen estado y filtrar igual.

  • Sumideros y rebosaderos. Atascados con hojas y grava, o mal conectados. Es la causa número uno, y la más barata de evitar.
  • Encuentros con petos. El remate se despega, el agua entra por detrás de la lámina y aparece en el techo del último piso, a veces lejos del punto de entrada.
  • Pasos de instalaciones. Antenas, aires acondicionados y placas anclados después, perforando la impermeabilización sin sellar.
  • Chimeneas y shunts. Los babero mal resueltos filtran con lluvia de viento aunque estén secos el resto del año.
  • Juntas de dilatación. El edificio se mueve; si la junta no está preparada para moverse con él, se abre.

Localizar el punto real de entrada antes de presupuestar evita rehacer una cubierta entera por una filtración que se resolvía en un metro cuadrado.

Los sistemas

Qué se pone encima, y por qué

El sistema depende de la pendiente, del uso que tenga la cubierta y de si se puede levantar lo que hay o hay que trabajar por encima.

  • Lámina asfáltica. El estándar en cubierta plana, con muchas décadas de comportamiento conocido. Pide protección frente al sol para durar.
  • Lámina sintética. Más ligera y rápida de colocar, buena cuando no se puede cargar más peso sobre el forjado.
  • Impermeabilización líquida. Continua y sin juntas, ideal en cubiertas con muchos encuentros, chimeneas y elementos que sortear.
  • Teja sobre cubierta inclinada. Aquí el trabajo está en el rastrelado, la ventilación y los remates de limahoyas y aleros, no en la teja.

Si además hay que aislar, es el momento: el sobrecoste de aislar mientras la cubierta está abierta es mucho menor que hacerlo en una intervención aparte.

Dudas frecuentes

Preguntas que nos hacen siempre

¿Se puede impermeabilizar encima de lo que ya hay?

A veces sí, y ahorra la partida de demolición y retirada. Depende de que lo existente esté adherido, de que no haya humedad atrapada debajo y de que el forjado admita el peso. Se comprueba antes, no se supone.

¿Hay que retirar la grava?

Si la cubierta la lleva, sí, para poder trabajar y para revisar el estado real de la lámina. Se retira, se acopia y en muchos casos se vuelve a colocar.

Tenemos una gotera pero solo en tormentas fuertes. ¿Es grave?

Suele indicar un problema de recogida de agua —sumidero justo o rebosadero inexistente— más que un fallo de la lámina. Se resuelve bien y no es caro, pero conviene no dejarlo, porque el agua acumulada sí acaba estropeando la impermeabilización.

¿Cada cuánto se revisa una cubierta?

Dos veces al año, antes y después del invierno, es lo razonable. Lo detallamos en mantenimiento de cubiertas.

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